viernes, 24 de agosto de 2012

Juan "El gitano"

Antonio el Temple, El Piñonero, Jose Manuel y Juan


Mi intención es homenajear a nuestro amigo Juan cuyo fallecimiento ha supuesto un inesperado y duro mazazo para todos. Mis condolencias a su familia.
Los aficionados y amigos del flamenco de Alcalá que hemos tenido la suerte de conocerlo y disfrutar buenos ratos con sus ocurrencias y su cante franco y descarnado no olvidaremos nunca su sonrisa abierta y el apretón de manos fuerte y sincero de un tío tan grande por fuera como por dentro.
Lo echaremos mucho de menos pero no dejaremos de rememorar su alegre presencia, sus anécdotas y sus ocurrencias compartiendo entre amigos una copita de manzanilla fresquita y si se tercia, también con unos cantecitos de los que a él le gustaban.
Juan, Canelita y Jesus Ponce

Antonio Solis, El Chato, Agustin Jiménez, Joselito (guitarra), Jose Luis (sentado) y Juan (a la derecha)


Me voy a tomar la libertad de reproducir aquí un artículo de mi amigo Antonio Hermosín Solís que ha publicado en el blog: http://www.lojondoporderecho.blogspot.com.es/

 
Juan "el gitano". Era de los que no podían pasar desapercibidos, tanto por su físico como por su presencia. Una gracia natural llena de historias, chistes, abrazos... Gitano puro, trabajador, 54 años llenos de vivencias. Aficionado al cante "por derecho", el cante para él se paró en Manuel Torre, Tomás, Juan Talega, Antonio Mairena y Camarón, con unos metales que ni te cuento, aunque el oido, a veces no le funcionaba pero le imprimia al cante una gitanería y una originalidad que lograba llamar la atención del más profesional que se terciara, eran cantes desnudos, directos al corazón. Recuerdo verle llorar mientras cantaba en muchas ocasiones. Se sentía identificado con muchas letras de siguiriyas y soleares pues contaba de haber pasado bastantes calamidades hasta el dia que se casó y tuvo su casa, mujer, hijos, trabajo... No le daba importancia al dinero, sin embargo valoraba la amistad, el amor, la libertad y sobre todo el respeto por los mayores, predicando con el ejemplo. En definitiva, todo un personaje, que sin darme cuenta se había alojado en mi corazón y que el tiempo, acompañado de su ausencia nos hará ver la vida de otra manera.

El panorama flamenco de Alcalá está de luto y te aseguro que cuando la caja entró en la sepultura, lloraron hasta las piedras... y es que era de los que llebaban sangre de Reyes en la palma de la mano. Tal como él decía al comienzo de la siguiriya: ¡¡¡¡¡¡¡¡Viva Dios!!!!!!!!

Por mi buen amigo Antonio Hermosín.

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Está desfasado el "Mairenismo"? (1ª parte)

Como no pretendo  que el título lleve a error, debo aclarar primero que considero que es un hecho que el "mairenismo" de hoy día está algo alejado de sus orígenes en el sentido de que ha evolucionado hacia un aperturismo que a mí me parece positivo, sin olvidar las raices, que es lo importante. Sólo hay que ver la cartelería de los festivales de Mairena del Alcor de los últimos tiempos para verificarlo. Se trata de hacer un poco de historia y de sacar a la luz los puntos controvertidos de esta "doctrina", con el objetivo de intentar alumbrar a aquellas personas que sienten alguna inquietud por este arte.

El escritor Ricardo Molina y el cantaor Antonio Mairena publicaron en 1963 su obra "Mundo y formas del cante flamenco".


No cabe duda que este libro trazó una línea temporal en la forma de ver y entender el Flamenco. Tal vez fue incluso pionero en la concepción moderna de la Flamencología al incluir un cierto método de análisis y despertar un renovado y creciente interés por el cante flamenco como objeto de estudio por parte de intelectuales y musicólogos de su tiempo. Mairena y Molina tuvieron el mérito de conseguir una rehabilitación artística y social de este arte. Los aficionados al Flamenco se felicitaban por este logro y sentían una enorme deuda de gratitud por los autores.
Todo tipo de investigadores interesados en el tema; periodistas, escritores, poetas, musicólogos, artistas, historiadores y demás aficionados inquietos tanto nacionales como extrangeros se apuntaron al carro como Fernando Quiñones, Alvarez Caballero, García Ulecia, Caballero Bonald, Manuel Barrios o Pierre Lefranc. Pero ese interés despertado en un sector de la élite pensadora, fue un arma de doble filo, con el tiempo algunos fueron poniendo matices diferenciales en postulados mairenistas, aunque sin atreverse a contrariar seriamente el núcleo de la ideología filogitanista.  
En la línea más dura e intransigente del mairenismo, expresiones cargadas de desprecio eran habituales para referirse a épocas, cantes y artistas que no se atenían a sus pautas. La época  llamada Ópera Flamenca que ocupa aproximadamente desde 1920 hasta 1950 constituía el paradigma de lo que NO se puede hacer en el flamenco, y por ende los artistas que según este dogma "ruiseñoreaban afeminadamente" , utilizaban el falsete como recurso de voz, trataban de introducir innovaciones "cupleteras" para hacer más atractivo el cante, hacían del fandango y fandanguillo su estandarte en los escenarios o efectuaban un recitado poético entre tercio y tercio del cante fueron injustamente vapuleados, salvo los que Antonio Mairena y adláteres consideraban como elefantes blancos del cante como era el caso de Pastora Pavón, "La Niña de los Peines" o el  artista gitano cuyo señorío y credenciales flamencas le permitían el lujo de ir por libre, Manolo Caracol, aunque este último con excepciones.

Marchena, Caracol y Valderrama
El caso es que el Mairenismo superó al propio Antonio Mairena y se habrió un cisma en el Mundo Flamenco. El filogitanismo frente a las "gachonadas", el concepto de mantener a toda costa la pureza frente a la renovación o innovación artística aunque fuera de línea netamente flamenca, el cante gitano-andaluz por encima de cualquier otro cante andaluz y flamenco o poner el acento en la clasificación descerebrada de cante grande y cante chico, libro que publicó Jose Carlos de Luna en 1926, aunque fue criticada para luego construir una nueva teoría muy similar con los cantes gitanos y no gitanos. 
Para mí la pelea era y sigue siendo absurda porque se trata, en definitiva, del gusto de cada uno. Pero hay que tener en cuenta que hay gente que vivía y vive de ello, y la controversia es un filón de oro.
Con el empuje de nuevas generaciones de artistas como Camarón o Morente y la aparición de obras de intelectuales en revistas, libros y foros flamencos, el orden mundial flamenco fue trasformándose hasta llegar a poner las cosas en su sitio, y ese equilibrio pasó por intentar desmontar pieza a pieza el tinglado mairenista ("Alegato contra la pureza" de Ortiz Nuevo, por ejemplo, o los artículos y libros de Manuel Bohorquez o Faustino Nuñez) dejando al descubierto una estructura menor en volumen (pero muy sólida, a mi parecer) de lo que antes había llegado a ser una fortaleza casi inexpugnable, me explico; el principal método de investigación de la obra estaba basado en el rastreo por tradición oral, lo que en ocasiones llevaba a realizar arriesgadas hipótesis de débil consistencia, revestidas de una capa de verdad inmutable, sagradas herencias ancestrales, razones incorpóreas o de una cultura oscura y hermética de los gitanos asentados en "Andalucía la Baja".
Aunque reconozco que un poquito de misterio y leyenda no le vienen mal a este arte, tal y como refieren Luis y Ramón Soler en sus dilatadas obras sobre Antonio Mairena y sus cantes, desde mi punto de vista, aparte de los errores históricos y musicológicos ya aclarados, la mayor equivocación de esta obra es que defendió sus postulados minusvalorando toda manifestación flamenca que se salía sus parámetros, es decir de lo que significaba en ese época el flamenco puro. Esta concepción idealizada e inmovilista del Flamenco creó infinidad de tensiones y enemistades incluso entre algunos de los principales valedores del arte flamenco como fue el caso de González Climent, creador en 1955 del término "Flamencología" que pasó de ser uno de los padres rehabilitadores del Flamenco a ser ovbiado y desacreditado por los círculos mairenistas al escribir una desafortunada frase sobre el Maestro de los Alcores "Antonio Mairena: Nieve en Sevilla". Y más recientemente se puede consultar la obra de los hermanos Hurtado "La llave de la música flamenca", donde se ataca duramente ese mundo mairenista desde la musicología, aunque a veces se pase de recorrido (yo creo que al ser parientes del cantaor Juan Valderrama sienten la necesidad y la obligación de desquitarse).
A mi entender, se puede decir que Antonio Mairena clavó las estacas para delimitar las lindes del Flamenco y como consecuencia de la lucha provocada en el terreno, con paso del tiempo ha llegado a brotar oro líquido en forma de investigaciones históricas y musicológicas que han alumbrado bastante los orígenes y la evolución del Flamenco. Por suerte todavía hay más oro que sacar a la luz. 
En definitiva, gracias a estas controversias y disputas, todos los aficionados hemos salido ganando, y ¿a quién se lo debemos...?, a Don Antonio Cruz García, (Mairena del Alcor, 1909-Sevilla, 1983).

martes, 14 de agosto de 2012

Cantaores que se acompañan a sí mismos

Es sorprendente que un cantaor que se acompaña a sí mismo pueda llegar a ganar el premio de la Lámpara Minera, pero así ha ocurrido en esta edición del concurso de 2012. Ricardo Fernandez del Moral  ha conseguido la proeza.


Natural de Daimiel (Ciudad Real), se inicia en la guitarra a la edad de 8 años por la influencia de su padre, cantaor y gran aficionado al flamenco. Recibió clases de los prestigiosos maestros como Oscar Herrero y Manolo Martín.
Con 14 años comienza a tocar en la peña juan Antonio Córdoba, de Almagro, donde al poco tiempo se convierte en el guitarrista oficial.
También es el guitarrista oficial de la peña La Sonanta de Ciudad Real y ha participado en festivales de España, Francia y Portugal acompañando a grandes figuras como Chano Lobato, Marcelo Sousa, “Niño del Gastor”…
En su faceta como cantaor ha compartido cartel con José Menese, José “de la Tomasa” o Raúl Montesinos.
En 2011 comienza su andadura por los concursos de cante acompañándose al mismo tiempo a la guitarra, obteniendo el primer premio en el concurso “Cuando llega el duende”. También ha obtenido el tercer premio ene l concurso “Puerta de Siberia” en Casas de Don Pedro (Ciudad Real). Ha realizado varias actuaciones entre octubre de 2011 y enero de 2012 en el Café de Chinitas de Madrid

Me viene a la memoria algun artista que también se acompañaba a la guitarra a sí mismo delante de un escenario y otros que se siguen acompañando hoy día. Recuerdo por ejemplo, a Antonio Ortega Escalona de Velez Málaga, o sea Juan Breva, gran intérprete de malagueñas y verdiales.



Actualmente, aunque a un nivel más humilde me voy a dar el gusto de citar a un artista  que es todo un "personaje flamenco" y que tuve el gusto de disfrutar de cerca hace algún tiempo en el Concurso de la Soleá de Alcalá, . Me refiero a Ricardo Black "Quijote" de Rota (Cádiz).




Recuerdo a algunos más..., pero a pesar de que a muchos no les pueda resultar extraño que un cantaor se acompañe, les aseguro que sí lo es. Tiene mucho mérito y máxime cuando se trata de un concurso. 
Hay quien ha dejado escrito y sentenciado que en el Flamenco no se puede cantar bién cuando uno mismo se acompaña, porque el cantaor no puede poner todo el sentimiento que el cante requiere al tener que estar perdiente del toque de la guitarra, pero imagino que es cuestión de largas horas de ensayo y mucha afición, hasta conseguir que de manera automática afloren los acordes acertados.
Si el artista, en estas condiciones de dificultad, consigue transmitir sentimiento y arte, debemos reconocerle el mérito.
Estas "sentencias" en el Flamenco son habituales y algunas incluso acertadas, pero las usan con demasiada profusión los más intransigentes, los talibanes del flamenco.