lunes, 5 de enero de 2026

LOS TANGUILLOS DE JOAQUÍN EL DE LA PAULA (II)

 ALCALÁ DE GUADAÍRA, años 20 del siglo pasado

Para encontrar el pleno sentido a las coplillas y tanguillos de Joaquín el de la Paula es necesario situarlas en su tiempo, sumergirse en ese momento de la historia y observar el contexto social en el que se desenvolvían las murgas por carnaval, sólo así captaremos el significado de las situaciones, paisajes y nombres propios que repasa el autor en sus composiciones.





CONTEXTO SOCIAL; paisaje, vida cotidiana, toreros y guerra de África

La agricultura, tal vez algo de ganadería y principalmente la industria del pan son las principales ocupaciones de los alcalareños a principios del siglo XX. Una pujante industria de aderezo de aceituna vino a constituirse como un nuevo sector clave que propició una elevada tasa de ocupación y favoreció el desarrollo de la localidad. Como consecuencia, los panaeros a lomos de sus mulos con las angarillas cargadas de pan y las mujeres escogedoras de aceitunas que trabajaban en los almacenes, se convirtieron en estampas típicas de esta población.

Hasta en la Argelia se habla

de este pueblo de Alcalá

por su higiene y sus riquezas

como no se ve otra igual.

Tiene el gremio aceituneras

y el gremio panadería

que son joyas preciosas

con valiosas pedrerías.

                                             Joaquín el de la Paula

Debido a la configuración de su paisaje, con el castillo, ermitas y el frondoso entorno fluvial que rodea el pueblo por el sur, Alcalá ha captado la atención de los forasteros desde la época de los viajeros románticos. Familias burguesas de Sevilla se sienten fascinadas por este entorno, y algunas se establecen aquí temporalmente como lugar de recreo estival, acrecentando la fama turística y terapéutica de esta localidad. Esto va a significar otro importante factor de desarrollo urbano con la progresiva aparición de viviendas señoriales y de recreo. Es el caso de la Villa San José o la Casa Ybarra, situadas en la cuesta de Santa María, y los chalets de veraneo de Pinares de Oromana. 

Tenemos un puente como usté sabe vale un Perú

los forasteros llegan enfermos y cobran salú.

En sus afueras se observa un clima tan especial,

en cuanto pasas por la provincia su sanidad.

                                                                     Joaquín el de la Paula

Las vicisitudes de toreros famosos y la guerra del Rif en África constituyen los dos focos principales de noticias, de los que Joaquín se hace eco a través de las letras de sus murgas, y a tenor del contenido de éstas, es evidente que los avatares políticos no llaman su atención, en todo caso, se muestra como un ciudadano respetuoso con las autoridades, con un sentido patriótico bastante acentuado tal vez condicionado por la experiencia que supuso su alistamiento en la Guerra de Cuba que ocupó siete años de su vida.

 

Ante esta hermosa bandera

que nos venís a cruzar

el descubrirse es la honra

de nuestra patria natal.

Miradle su color

que es sangre y oro,

que la guarda un león

y la defendemos todos.

                                                         Joaquín el de la Paula

 

Alcalá de Guadaíra y el toreo

De la arraigada tradición taurina de esta localidad son elocuente muestra la fundación de tres escuelas taurinas a lo largo del primer tercio del siglo XX, siendo habitual la celebración de espectáculos taurinos; corridas de toros, novilladas, becerradas y la suelta del llamado “toro del aguardiente”. Pero esta afición venía de lejos, ya que si nos remontamos atrás en el tiempo, en 1830 descubrimos ejerciendo en Madrid al torero alcalareño Juan Pastor “El Barbero”, o hacia 1850 hallamos el debut como picaor del mayor de los hermanos Calderón Díaz, una saga de notables picadores alcalareños siempre a las órdenes de los mejores espadas de su época.




Juan Pastor “El Barbero” nació en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el 3 de abril de 1812. Su remoquete de “Barbero” se debe a la profesión de su padre. En 1829 comienza a torear con el diestro Juan León, su amigo y protector, creando además un vínculo familiar al casarse con su media-hermana María Caso. Hizo su aparición por primera vez en Madrid en el año 1930, colocando tres pares de banderillas. Al fundarse en Sevilla, poco después, la Real Escuela de Tauromaquia, Juan Pastor fue uno de los primeros alumnos matriculados como propietarios, y en este centro recibió lecciones de Pedro Romero, quien ya vaticinó que el carácter disipado de El Barbero le impediría rayar a gran altura. Ambos cuñados tenían idénticas aficiones fuera de su carrera profesional; la vida ostentosa y las juergas desmedidas. En esto aventajó Juan Pastor a su cuñado, siendo famosas en Sevilla sus llamativas vestimentas, sus juergas de tronío o sus paseos a lomos de los mejores caballos con las más descocadas mozas juncales a la grupa. Estos derroches dieron lugar a la irónica expresión sevillana “Adiooos, Juan Pastó” que se vocea cuando algún arrogante presume a costa de dilapidar su dinero o “No vengas tú aquí dándotela de Juan Pastó”, frase que se espeta a personas arrogantes en exceso. En el año 1838, alcanza la categoría de espada de cartel, por lo que forma y capitanea cuadrilla sin perjuicio de acompañar en muchas corridas a Juan León. Si bien destacó en ocasiones, su irregular carrera fue un progresivo declive hasta 1853, año en el que los empresarios le ofrecen alguna corrida como favor, ante lo desesperado de su situación. Muere en Sevilla el 22 de agosto de 1854, mes y medio antes que su cuñado Juan León.  

 

Antonio Calderón Díaz, nació en Alcalá de Guadaíra en 1821. Fue el mayor de una familia en la que destacaron los picadores Curro, José y Manuel. La saga continuó hasta mediados del siglo XX. Antonio comenzó su trabajo de picador en Andalucía, Extremadura y Castilla, debutando en Madrid en 1850. Familiarmente le llamaban el Presbítero, por ser el único de los cuatro hermanos que no lucía largas patillas. Durante 25 temporadas estuvo trabajando con los mejores matadores de la época gracias a su efectividad y arte. “Su brazo derecho era poderosísimo y sujetaba y castigaba duramente a los toros. Sus condiciones de jinete eran magníficas, aunque acaso no llegó en esto a la altura de su hermano Francisco.”[1]

Dejó de existir en el año de 1889 a la edad de sesenta ocho años, después de haberse retirado del toreo, hacia más de diez.


Francisco Calderón Díaz, conocido como Curro Calderón, se introduce en el mundo del toreo de la mano de su hermano Antonio, junto al que ejerce de picador en sus inicios. Inmediatamente se gana el favor del público por sus alardes sobre el caballo, su destreza en la suerte de picar, que podía realizar con ambas manos y la facilidad con la que eludía las peligrosas e inevitables caídas que a otros les provocaban alguna que otra rotura de huesos en el mejor de los casos. Conviene matizar al respecto, que los caballos no gozaron de la protección del peto hasta 1928, por lo que esta disposición dictada bajo el gobierno del general Miguel Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo.

Los otros hermanos José y Manuel Calderón, también llegaron a consolidarse como varilargueros fijos en los mejores ruedos taurinos. Manuel falleció en Aranjuez el año 1891 por las heridas sufridas al caerle el caballo encima.

 


De este pueblo también fueron

los célebres Calderones,

como tós recordarán

gloria de los picaores.

                                          Joaquín el de la Paula


                                   Le picador Calderón, por Gustavo Doré.






Antonio Moreno Moreno, “Moreno de Alcalá” nació en Alcalá de Guadaira 1879. Se presentó en Sevilla como novillero el 08 de octubre de 1905 y tomó la alternativa en 1907. Era un torero que suplía su falta de destreza con un valor desmedido, siendo rara era la vez que no salía volteado. La suya era una valentía casi suicida que tuvo como resultado una corta trayectoria repleta de incidentes y cornadas, pero con tardes para la historia del toreo, como la del día 4 de agosto de 1907, cuando se encerró en la Real Maestranza de Sevilla con seis toros de Miura. Moreno de Alcalá mató los seis toros de Miura y se volvió a su pueblo como si no hubiera hecho nada...  En 1914 toreó en Olvera (Cádiz) la que fue la última corrida de su carrera. En 1932, cuando se encontraba como espectador, retirado ya, en la novillada que se celebraba en Nerva (Huelva), se lanzó al ruedo para demostrar que valía más que los toreros que en ella participaban, pretendió dar un cambio de rodillas y fue corneado de mucha gravedad en el muslo derecho. Murió en su pueblo natal el 28 de noviembre de 1942.

En pueblo tan delicioso

que se divisa desde Sevilla

ha nacido un gran torero

que a la afición maravilla.

Torero de cuerpo entero

con arte y con decisión,

este es Antonio Moreno

que no puede ser mejor.

                                       Joaquín el de la Paula




Francisco Martín Gómez, conocido como “Martín Vázquez” o "Curro Vázquez" nació en 1882 en Alcalá de Guadaíra y murió en Sevilla en el año 1946. En Alcalá le llamaban “el de Vázquez”, por lo que se anunció en los carteles como Curro Martín Vázquez o bien como Curro Vázquez. Posteriormente sus hijos, aprovechando que el nombre era conocido, se cambiaron oficialmente el apellido a Martín Vázquez. Debutó como novillero en Algeciras el 15 de agosto de 1903. Su carrera como matador se extiende desde el 1907 hasta 1921, actuando durante 14 temporadas en España, Francia y Portugal e intermitentemente en algunas plazas de México y de otros países hispanoamericanos. Su estilo se caracterizaba por una valerosa y arriesgada lidia, y su habilidad con el estoque a la hora de entrar a matar, por lo que la prensa lo bautizó como “El Rey del Volapié”. Después de la revolución belmontista, el público comenzó a valorar más el estilismo y la plasticidad del toreo, lo que supuso el lento ocaso de los toreros de su generación. Al retirarse, compró una finca de olivares en el término de Dos Hermanas, cerca de Sevilla y se dedicó a explotarla, siendo esa su ocupación hasta su muerte. Sus hijos Manolo, Rafael y Pepín siguieron sus pasos en el mundo del toreo.

Alcalá de Guadaíra

escuela taurina puede llamarse

porque en ella ha nacido

el famoso Martín Vázquez.

                                               Joaquín el de la Paula



Manuel Martín Gómez “Vazquez II” hermano de Francisco, nació en Alcalá de Guadaira en 1886. Inicia sus actividades taurinas en 1905, al amparo de la carrera de hermano y en 1907 hace su presentación en la Maestranza sevillana con éxito. Manolo Martin Vázquez fue torero de poca fortuna y numerosas cogidas. Una gravísima cornada en Barcelona le tiene dos años retirado de los ruedos. Reaparece en Sevilla en 1911 y en el año 1912 recibe de Vicente Pastor la alternativa, pero en los años siguientes, su trayectoria decae. Ni siquiera el hecho de casarse en 1916 con Trinidad Gómez Ortega, una hermana los famosos toreros Rafael y Joselito “el Gallo”, le incita a continuar con su carrera, y Manolo Martín, "Vazquez II", optó por retirarse del toreo silenciosamente. Murió en 1956.


José García Rodríguez "Alcalareño", nació en Alcalá de Guadaíra, el 14 de mayo de 1889. El 13 de septiembre de 1908, debutó en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias. En 1909 actuó en Sevilla, luciendo por primera vez el traje de luces. El sexto toro de la novillada le propinó una grave cornada en el cuello y en el muslo izquierdo atravesándoselo, siendo su bautismo de sangre, imposibilitándolo para torear los años de 1910 y 1911. Su nombradía en el mundillo taurino comenzó con el triunfo obtenido en 1913 en la Plaza de Vista Alegre de Carabanchel. Luciendo un traje tabaco y oro, tomó la alternativa en Murcia el 13 de septiembre de 1914, de manos de Rafael Gómez Ortega "El Gallo", actuando como testigo de la ceremonia su hermano "Joselito". En los siguientes años incluyó diversos países de Hispanoamérica en sus giras, donde obtuvo grandes éxitos. Anunció su retirada entrados los años 30, pero continuó toreando esporádicamente hasta principios de los 40. Tuvo un hijo novillero, José García Otero "Alcalareño II". Falleció en su querida tierra, a los 75 años de edad, el 5 de agosto de 1964.

En mil novecientos trece

fue Alcalareño a Madrid,

como los demás toreros

en busca de porvenir.

En la plaza Vista Alegre

ustedes recordarán

con toros de Covaleda

tuvo un debut colosal.

                                             Joaquín el de la Paula


Del novillero alcalareño Epifanio Bulnes conocemos su participación en corridas celebradas por toda la geografía española desde 1923 hasta 1930, alternando con Gitanillo de Triana (Curro Puya) o El Tato, entre otros. El escritor y premio Nobel germano-estadounidense Thomas Mann, escribió que nunca olvidaría la magnífica tarde del 15 de agosto de 1923 en La Maestranza de Sevilla. Ese día torearon «Gallito» de Zafra, Tomás Jiménez y Epifanio Bulnes.


El valiente Epifanio

los cuatro toros mató

con arte, valentía y corazón.

                                             Joaquín el de la Paula


[1] http://www.laplazareal.net/gacetilla58.htm

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