ALCALÁ DE GUADAÍRA, años 20 del siglo pasado
Para encontrar el pleno sentido a las coplillas y tanguillos de Joaquín el de la Paula es necesario situarlas en su tiempo, sumergirse en ese momento de la historia y observar el contexto social en el que se desenvolvían las murgas por carnaval, sólo así captaremos el significado de las situaciones, paisajes y nombres propios que repasa el autor en sus composiciones.
CONTEXTO SOCIAL; paisaje, vida cotidiana, toreros y guerra
de África
La
agricultura, tal vez algo de ganadería y principalmente la industria del pan
son las principales ocupaciones de los alcalareños a principios del siglo XX.
Una pujante industria de aderezo de aceituna vino a constituirse como un nuevo
sector clave que propició una elevada tasa de ocupación y favoreció el desarrollo
de la localidad. Como consecuencia, los panaeros a lomos de sus mulos
con las angarillas cargadas de pan y las mujeres escogedoras de aceitunas que
trabajaban en los almacenes, se convirtieron en estampas típicas de esta
población.
Hasta en la Argelia se habla
de este pueblo de Alcalá
por su higiene y sus riquezas
como no se ve otra igual.
Tiene el gremio aceituneras
y el gremio panadería
que son joyas preciosas
con valiosas pedrerías.
Joaquín
el de la Paula
Debido
a la configuración de su paisaje, con el castillo, ermitas y el frondoso
entorno fluvial que rodea el pueblo por el sur, Alcalá ha captado la atención de
los forasteros desde la época de los viajeros románticos. Familias burguesas de
Sevilla se sienten fascinadas por este entorno, y algunas se establecen aquí
temporalmente como lugar de recreo estival, acrecentando la fama turística y
terapéutica de esta localidad. Esto va a significar otro importante factor de
desarrollo urbano con la progresiva aparición de viviendas señoriales y de
recreo. Es el caso de la Villa San José o la Casa Ybarra, situadas en la cuesta
de Santa María, y los chalets de veraneo de Pinares de Oromana.
Tenemos un puente como usté sabe
vale un Perú
los forasteros llegan enfermos y cobran salú.
En sus afueras se observa un clima tan
especial,
en cuanto pasas por la provincia su sanidad.
Joaquín el de la Paula
Las vicisitudes de toreros famosos y la guerra
del Rif en África constituyen los dos focos principales de noticias, de los que
Joaquín se hace eco a través de las letras de sus murgas, y a tenor del
contenido de éstas, es evidente que los avatares políticos no llaman su
atención, en todo caso, se muestra como un ciudadano respetuoso con las
autoridades, con un sentido patriótico bastante acentuado tal vez condicionado
por la experiencia que supuso su alistamiento en la Guerra de Cuba que ocupó
siete años de su vida.
Ante esta hermosa bandera
que nos venís a cruzar
el descubrirse es la honra
de nuestra patria natal.
Miradle su color
que es sangre y oro,
que la guarda un león
y la defendemos todos.
Joaquín el de la Paula
Alcalá
de Guadaíra y el toreo
De
la arraigada tradición taurina de esta localidad son elocuente muestra la
fundación de tres escuelas taurinas a lo largo del primer tercio del siglo XX,
siendo habitual la celebración de espectáculos taurinos; corridas de toros,
novilladas, becerradas y la suelta del llamado “toro del aguardiente”. Pero
esta afición venía de lejos, ya que si nos remontamos atrás en el tiempo, en
1830 descubrimos ejerciendo en Madrid al torero alcalareño Juan Pastor “El
Barbero”, o hacia 1850 hallamos el debut como picaor del mayor de los
hermanos Calderón Díaz, una saga de notables picadores alcalareños siempre a
las órdenes de los mejores espadas de su época.
Juan Pastor “El Barbero” nació en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el 3 de abril de 1812. Su remoquete de “Barbero” se debe a la profesión de su padre. En 1829 comienza a torear con el diestro Juan León, su amigo y protector, creando además un vínculo familiar al casarse con su media-hermana María Caso. Hizo su aparición por primera vez en Madrid en el año 1930, colocando tres pares de banderillas. Al fundarse en Sevilla, poco después, la Real Escuela de Tauromaquia, Juan Pastor fue uno de los primeros alumnos matriculados como propietarios, y en este centro recibió lecciones de Pedro Romero, quien ya vaticinó que el carácter disipado de El Barbero le impediría rayar a gran altura. Ambos cuñados tenían idénticas aficiones fuera de su carrera profesional; la vida ostentosa y las juergas desmedidas. En esto aventajó Juan Pastor a su cuñado, siendo famosas en Sevilla sus llamativas vestimentas, sus juergas de tronío o sus paseos a lomos de los mejores caballos con las más descocadas mozas juncales a la grupa. Estos derroches dieron lugar a la irónica expresión sevillana “Adiooos, Juan Pastó” que se vocea cuando algún arrogante presume a costa de dilapidar su dinero o “No vengas tú aquí dándotela de Juan Pastó”, frase que se espeta a personas arrogantes en exceso. En el año 1838, alcanza la categoría de espada de cartel, por lo que forma y capitanea cuadrilla sin perjuicio de acompañar en muchas corridas a Juan León. Si bien destacó en ocasiones, su irregular carrera fue un progresivo declive hasta 1853, año en el que los empresarios le ofrecen alguna corrida como favor, ante lo desesperado de su situación. Muere en Sevilla el 22 de agosto de 1854, mes y medio antes que su cuñado Juan León.
Antonio
Calderón Díaz, nació en Alcalá de Guadaíra en 1821. Fue el mayor de una familia
en la que destacaron los picadores Curro, José y Manuel. La saga continuó hasta
mediados del siglo XX. Antonio comenzó su trabajo de picador en Andalucía,
Extremadura y Castilla, debutando en Madrid en 1850. Familiarmente le llamaban
el Presbítero, por ser el único de los cuatro hermanos que no lucía largas
patillas. Durante 25 temporadas estuvo trabajando con los mejores matadores de
la época gracias a su efectividad y arte. “Su brazo derecho era poderosísimo
y sujetaba y castigaba duramente a los toros. Sus condiciones de jinete eran
magníficas, aunque acaso no llegó en esto a la altura de su hermano Francisco.”[1]
Dejó
de existir en el año de 1889 a la edad de sesenta ocho años, después de haberse
retirado del toreo, hacia más de diez.
Francisco
Calderón Díaz, conocido como Curro Calderón, se introduce en el mundo del toreo
de la mano de su hermano Antonio, junto al que ejerce de picador en sus
inicios. Inmediatamente se gana el favor del público por sus alardes sobre el
caballo, su destreza en la suerte de picar, que podía realizar con ambas manos
y la facilidad con la que eludía las peligrosas e inevitables caídas que a
otros les provocaban alguna que otra rotura de huesos en el mejor de los casos.
Conviene matizar al respecto, que los caballos no gozaron de la protección del
peto hasta 1928, por lo que esta disposición dictada bajo el gobierno del
general Miguel Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo.
Los
otros hermanos José y Manuel Calderón, también llegaron a consolidarse como
varilargueros fijos en los mejores ruedos taurinos. Manuel falleció en Aranjuez
el año 1891 por las heridas sufridas al caerle el caballo encima.
De este pueblo también fueron
los célebres Calderones,
como tós recordarán
gloria de los picaores.
Joaquín
el de la Paula
En pueblo tan delicioso
que se divisa desde Sevilla
ha nacido un gran torero
que a la afición maravilla.
Torero de cuerpo entero
con arte y con decisión,
este es Antonio Moreno
que no puede ser mejor.
Joaquín
el de la Paula
Alcalá de Guadaíra
escuela taurina puede llamarse
porque en ella ha nacido
el famoso Martín Vázquez.
Joaquín
el de la Paula
José
García Rodríguez "Alcalareño", nació en Alcalá de Guadaíra, el 14 de
mayo de 1889. El 13 de septiembre de 1908, debutó en la plaza de toros de
Tetuán de las Victorias. En 1909 actuó en Sevilla, luciendo por primera vez el
traje de luces. El sexto toro de la novillada le propinó una grave cornada en
el cuello y en el muslo izquierdo atravesándoselo, siendo su bautismo de
sangre, imposibilitándolo para torear los años de 1910 y 1911. Su nombradía en
el mundillo taurino comenzó con el triunfo obtenido en 1913 en la Plaza de
Vista Alegre de Carabanchel. Luciendo un traje tabaco y oro, tomó la
alternativa en Murcia el 13 de septiembre de 1914, de manos de Rafael Gómez
Ortega "El Gallo", actuando como testigo de la ceremonia su hermano
"Joselito". En los siguientes años incluyó diversos países de Hispanoamérica
en sus giras, donde obtuvo grandes éxitos. Anunció su retirada entrados los
años 30, pero continuó toreando esporádicamente hasta principios de los 40. Tuvo
un hijo novillero, José García Otero "Alcalareño II". Falleció en su
querida tierra, a los 75 años de edad, el 5 de agosto de 1964.
En mil novecientos trece
fue Alcalareño a Madrid,
como los demás toreros
en busca de porvenir.
En la plaza Vista Alegre
ustedes recordarán
con toros de Covaleda
tuvo un debut colosal.
Joaquín
el de la Paula
El valiente Epifanio
los cuatro toros mató
con arte, valentía y corazón.
Joaquín
el de la Paula
[1] http://www.laplazareal.net/gacetilla58.htm
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