miércoles, 16 de septiembre de 2015

Estampas de Alcalá de Guadaíra


Entre bucólicos paisajes que han retratado una legión de pintores enamorados de los contrastes de luz y de la paz que irradia, discurre la verde estela sinuosa del río Ira -Uad el Ira/Guadaíra- salpicada en su recorrido de molinos árabes. En lo alto de la loma que circunda el cauce, el recinto del castillo milenario de donde el pueblo toma su nombre, al-kalat. Las cuevas horadadas en la soleada ladera sur son oscuros testigos de azarosas vidas que transcurren entre fatigas y pesares, llantos de niños, ladridos de perros y malos olores. 
En el extrarradio, olivares, huertas y descampados, donde a veces sobresale algún extraño paisaje artificial, un desierto selenita; las canteras de donde se extrae la roca de albero que una vez pulverizada en arena, alfombra los ruedos de las plazas de toros.

Las largas noches de trabajo “a la calor del horno” dan paso a madrugadas de pan caliente cargado en las angarillas de las bestias que se hacinan en los vagones del tren camino de la capital. 
Un tropel de mujeres se dirige a los almacenes, las escogedoras. Doloridas manos trabajadoras que seleccionarán aceitunas en interminables horas de incesante movimiento.
Sale el sol. Abrevando a las bestias en el pilón de la Venta Platilla, un arriero permanece inmóvil escuchando los ecos de cantes duros que manan del interior del local contiguo. 

Flamencos que cantan y toreros que pagan la juerga, la noche ha pasado volando. Joaquín el de la Paula mantiene electrizada la estancia. Nadie bebe, nadie se mueve, quejíos que pellizcan el alma lo impiden, hasta que llega el alivio con el olé de una voz desgarrada de emoción a la que se suman de inmediato vítores y palmas estrepitosas. 

Un joven con la boina calada ha hecho un alto en su camino diario al tajo. Solitario en un rincón apura el aguardiente mientras tararea un fandango ensimismado. Alguien escucha la melodía y con voz aguardentosa le invita a unirse a la fiesta y cantar algo. Luis “El Curilla” niega con un leve gesto de la mano, se echa la azada al hombro sale del local. Al llegar a la mitad del puente romano murmura para sí;"¡Yo canto lo que yo quiero, mi cante no tiene precio, ni yo necesito ná!". 

Estas son las estampas de Alcalá de Guadaíra en la década de 1920-1930, llamada por algunos Alcalá de los Panaderos, o Alcalá de los Pintores …


lunes, 14 de septiembre de 2015

Éxito del Festival de Mairena del Alcor

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El Festival de Cante Jondo Antonio Mairena, en su 54 edición, aplazado por causas meteorológicas hasta este sábado pasado día 12 de septiembre, ha cumplido con las expectativas de calidad que las actuaciones previstas prometían; Rubio de Pruna, Aurora Vargas, Juan de Mairena y Jesús Méndez, y el baile de la sevillana Pastora Galván.
Rubio de Pruna
Los que acudimos a la cita en La Casa Palacio de Mairena del Alcor pudimos disfrutar de las exquisitas soleares con las que abrió el espectáculo Rubio de Pruna, ganador de la pasada edición del Concurso Nacional de Cante Jondo, y a pesar de que las bordó, cogieron  bastante frío al respetable público. A la hora de las seguiriyas ya teníamos el cuerpo hecho, así que esta vez sí se le reconocieron con fuertes aplausos. Toda la actuación se mantuvo en un gran nivel alentado por el toque de Manolo Herrera.


Aurora Vargas
Siempre es un placer ver en el escenario a Aurora Vargas, raza, vitalidad, entrega y dominio de las tablas, quien dedicó algún cante al “tío Morao” -Manuel Moreno Jiménez, el guitarrista Manuel Morao-, presente en el patio de butacas y al que se le rindió homenaje tras su actuación. Hermosas palabras de Antonio Carmona, Presidente de la Fundación Antonio Mairena, quien resaltó la figura del experimentado tocaor por lo siguiente:
“ Su toque se puede considerar, por tanto, como uno de los más legítimos, más justos e ideales para el acompañamiento al cante, significándose por su calidad de sonido, por su intensificación cromática y por su tonalidad cadenciosa y anhelante. Porque la destreza de un guitarrista no radica en ni en la fuerza ni en la velocidad, ni por supuesto, en lo puramente ornamental; sino en el vigor y en la luminosidad sonora, en la precisión rítmica y en su consonancia y adecuación con cada forma o género de cante. Eso no se improvisa.”

Ricardo Sánchez, Alcalde de Mairena, después de dedicarle unas palabras al homenajeado le hizo entrega de un presente, quien agradecido y muy emocionado agradeció a los maireneros su labor por el flamenco.
Pastora Galván es bailaora de contrastes. Inicio sobrio y remate arrabalero de Triana antigua, bailes descarados, que algunos veían ordinarios, no del gusto de todos los presentes, aunque la mayoría fue capaz de reconocer que son un trocito de nuestra historia flamenca y tienen el mérito y la originalidad de haberse llevado al escenario. Que no se pierda. Destacar que se acompañó de un cuadro flamenco de altura con cantaores como Juan José Amador.

Ricardo Sánchez, Alcalde de Mairena, Juan de Mairena y Jesús Méndez
Juan José Navarro “Juan de Mairena” con Rubén Levaniegos a la guitarra; soleares, alegrías, bulerías y fandangos a capella; se lo iban a comer…, ¡con qué gusto canta ese muchacho!, ¡es un peaso de artista! repetían sus paisanos con cariño. Demostró profesionalidad y saber hacer en las tablas, y en definitiva yo creo que la alegría y la satisfacción general era el reflejo del orgullo de los maireneros de contar con otro artista flamenco más a tener en cuenta.


Jesús Méndez
Jesús Méndez con la guitarra de Manuel Valencia remató la faena con el Romance del Conde Niño, seguiriyas, fandangos y bulerías jerezanas intercaladas con algún cuplé aflamencado. Por último la tradicional ronda de tonás donde –a excepción de Rubio de Pruna- los artistas afirmaron su impronta flamenca.

Un Festival que no decepcionó en absoluto.