domingo, 24 de febrero de 2013

Polemicas flamencas: Valderrama, Caracol, Marchena y Pinto


Juan Valderrama Blanca

¿No sabe qué le pasó a Valderrama? Tuvo que pagarle una indemnización de cinco mil duros a Caracol.

En 1953 el periodista cordobés Miguel Ortiz González, Miorgo (1929-1961) desempolvó en la Prensa del Movimiento –lo que aseguró una enorme difusión- unas entrevistas que había realizado a personajes del mundo del flamenco en 1950 y recogió en un libro titulado "Ellos" (Ediciones Cavia, 1950).
En el rifi-rafe intervinieron Pepe Pinto, Pepe Marchena, Juan Valderrama y Caracol.

Este periodista apenas sabía nada de flamenco, pero tenía una enorme habilidad para sonsacar a sus entrevistados frases que en otro momento no hubieran pronunciado jamás.

Comenzó por entrevistar a Pepe Marchena, el maestro de maestros como él mismo se denominaba, quien dijo que una cosa era cantar y otra "sonar" bien, y que Valderrama era de los que sonaban bien.

José Tejada Martín
Luego entrevistó a Manolo Caracol (Manuel Ortega Juarez) quien defendió su arte, su voz ronca y sus maneras; "De las fraguas he llevao el cante gitano a los teatros para hacerlo pagar a seis duros la butaca."
Manolo Caracol y Lola Flores
Valderrama recibió al periodista Miorgo en su camerino tras una exitosa actuación en Córdoba donde había puesto al público de pie. "Borracho de aplausos" contesta a las preguntas ensalzando sus virtudes como cantaor;
 "...Yo le hago el cante grande completo.
-Por lo visto, Juanito, eso dicen todos.
-¿Porqué?
-Caracol me dijo lo mismo hace una semana.
-¿Y porqué no le pidió usted a Caracol que le cantara por tarantas? Se hubiera tenido que callar. No tiene voz. O más fácil: por malagueñas o por granaínas. Tampoco. Caracol no es cantaor de escenario. De fragua o de taberna, bien.
-¿Y Pinto?
-Es un declamador. Tiene pocos recursos por eso se apoya en la pronunciación. Rompe así la armonía del verso..."
Valderrama, Pastora Pavón y Pepe Pinto
Por supuesto a Pepe Marchena le dió lo suyo a continuación de saber lo que había dicho de él.

"...Y usted Valderrama ¿Qué me dice de Marchena?
-Voy a empezar diciéndole que es el cantaor al que admiré más. Pero Marchena lleva unos años desquiciado. Es un anárquico del cante. Jamás se ajustó a compases. No sabe darles valor ni diferenciarlos. Canta las soleares como las seguiriyas. Toma esto a broma, y el cante es serio."

A río revuelto, ganacia de pescadores. Miorgo no podía dejar pasar la ocasión de entrevistar al cuarto aludido, Pepe Pinto, el marido de Pastora Pavón "La Niña de los Peines".

"-¿Le gusta que le llamen declamador?
-Me molesta que sea Valderrama quien me lo diga.
-¿Actuó alguna vez al lado suyo?
-En 1940 le llevé en un espectáculo mío y le tuve que dejar porque el público le pateaba todas las noches... Yo le he demostrado a Valderrama cómo debe cantarse y volveré a demostrárselo ante los públicos que quiera. Y le pongo mi bar de Sevilla contra un duro suyo a que yo le hago veinte cantes distintos, si quiere, y él no me hace ni dos completos... Una noche estuve con Caracol y cada uno cantamos ochenta o noventa cantes por tarantas. Manolo es que tiene una voz que no se adapta a esa modalidad, pero la domina y nadie puede discutírselo."

Las declaraciones de Valderrama no gustaron a los del gremio. Caracol exigió una rectificación a través de la prensa a Valderrama. Según declaraciones del artista Pepe Blanco a Miorgo la cosa acabó así;
-"¿No sabe qué le pasó a Valderrama? Tuvo que pagarle una indemnización de cinco mil duros a Caracol."

miércoles, 20 de febrero de 2013

No al cierre de Radio Alegría

Radio Alegría de Alcalá de Guadaira es una emisora que escuchamos miles de alcalareños a los que nos gusta el flamenco. Por su formato puedo adivinar que dispone de escasos medios, lo que también significa que requiere pocos recursos para su mantenimiento y sin embargo llega a todos los hogares de Alcalá y afortunadamente algo más lejos. No conozco una manera más económica de llevar nuestra cultura a tanta gente (a diario) y además alegrarles el día.
 El artículo 68.1 del estatuto de Andalucía dice:
"Corresponde asimismo a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz."
En este pretencioso texto la Comunidad Autónoma, o sea La Junta como órgano de gobierno, se atribuye una potestad omnipotente en materia de flamenco que podría llevarnos a buen puerto si se enseñara flamenco en las aulas (por ejemplo), pero ustedes están empeñados en todo lo contrario, a punto de llegar hasta su consecuencia más destructiva al decretar el cierre de esta humilde emisora Por orden del Sr. Director General de Comunicación Social D. David Javier García Ostos”. Parece que estemos en Cataluña, Galicia o el País Vasco… y no digo en Francia o en Japón porque a esos seguro que les gusta el flamenco más que a los políticos de la Junta. Es más, no se debería tener acceso a un cargo de la Junta de Andalucía si no se entiende de flamenco, por coherencia y respeto a esta tierra.
Imagino que tienen en mente el recortar gastos, pero no se han parado a pensar que no hay un solo medio en el tejido del flamenco tan productivo ni con tanta divulgación como la radio. Ni peñas flamencas, ni federaciones, ni ayudas a los profesionales, ni circuitos flamencos ni NADA sirve con mayor eficacia y menor costo a la difusión del arte innato de Andalucía.
Esta emisora se dedica, de forma altruista y sin ánimo de lucro al fomento y difusión de nuestra más genuina cultura popular, el FLAMENCO.
Hacen mal en colgar de nuevo el cartel de “Prohibido el cante”.





 
  

martes, 12 de febrero de 2013

Anécdotas flamencas: Picoro de Alcalá

José Brea Ortíz, Picoro de Alcalá

Picoro de Alcalá fue uno de esos personajes entrañables de Alcalá de Guadaira que se ganaba la vida con el cante y las juergas. Procedente de la Puebla de Cazalla donde nació en 1922, vivía en Alcalá desde los 2 años de edad. En su juventud llegó a trabajar en la Sala olimpia de Sevilla junto a figuras como El Carbonerillo y Manolo Fregenal, y llegó a realizar una gira con la compañía de Manuel Vallejo.

Aquí van unas alegrías suyas:
http://youtu.be/EvgZ3QoyQfo

Del Picoro se recuerda su ingeniosidad y las bromas que frecuentemente solían gastarle sus compadres. Una de ellas fue perpetrada por sus compadres de Morón; Juan Manuel Guerra y Juan del Gastor, quienes lo convencieron para cantar en la peña flamenca "El Gallo", pero actuando de "figura", aunque antes de él habría otra actuación.
El local estaba a rebosar porque resulta que actuaba Antonio Mairena, pero al Picoro no le importó porque él finalizaría la actuación, así que sólo era cuestión de esperar en el camerino. Aquella noche Mairena se encontraba a gusto y no paraba, soleares, seguiriyas, alegrías, bulerías... una hora y otra para disgusto de Picoro que esperaba dar el campanazo final con su actuación.

Aprovechando un pequeño receso de Antonio, y como la paciencia tiene un límite..., Picoro se acercó a Antonio Mairena y le espetó;
-"Oye Antonio, a ver si terminas de una vez que llevo dos horas esperándote..."-
¡Imagínense la guasa!, ¿Quién se ha atrevido a decirle eso a Mairena?


lunes, 4 de febrero de 2013

El flamenco como a mí me gusta


Manolo Caracol y Eugenio Salas "Niño de los Rizos" (foto del Blog Callejón del Duende)


Poco más tarde, tras una cierta dispersión y una pequeña caravana de coches, llegamos a la Venta de Vargas, la sonora Venta de Vargas. Allí, en San Fernando, escuché por primera vez cómo canta Camarón de la Isla, al que ya entonces precedía su fama. Recuerdo una habitación grande, gentes sentadas en espacioso semicírculo; Melchor de Marchena, oscuro, silencioso, bebiendo con delicadeza; María Vargas, radiante y sosegada, cantando una hora y otra, a palo seco; Paco de Lucía, sin guitarra (aquella noche la imprevisión sólo trajo desde Cádiz una guitarra, la de Melchor, y la hacía sonar el Niño de los Rizos en otro lugar de la Venta), escuchaba a María de una manera concentrada.

Camarón de la Isla
Paco de Lucía
En otra habitación, ese «Caruso de las cavernas» al que nombramos Manolo Caracol canta fandangos «por medio », subiendo constantemente el tono, alzando sin cesar la cejilla en el mástil, siguiendo —y alcanzando— la voz fresca del casi un niño Camarón de la Isla. El Niño de los Rizos les acompaña a la guitarra, y con una especie de dolor feliz escuchamos Francisca Aguirre, Carmina Martín Gaite, Rancapino, Fernando Quiñones y el que ahora rememora esa gloria sanguinolenta, aquel cataclismo armonioso. Cierro los ojos y veo de manera muy nítida el gesto parsimonioso y absoluto con que Manolo Caracol toma sorbos de vino.
Melchor de Marchena

Se le juntan las letras de fandango en la boca, las historias nefastas o brutalmente solidarias que cuentan esas letras con una escandalosa sencillez, esas letras misteriosas y reventonas como la barriga de las embarazadas.


María Vargas
Caracol nos mira sin vernos, cabecea para recordar, toma su necesario sorbo y alarga el vaso silenciosamente para que alguien le ponga otra cinta de vino, manotea con tensa suavidad, desvariado, escuchando con bravura los fandangos de Juan de la Vara que Camarón edifica ladrillo a ladrillo, o levantando él mismo en una mezcla de Gaudí y Dostoievski edificios inverosímiles en donde la desgracia y la caridad se juntan con una voz destrozada y eterna para protestar por ese dolor como jamás tal vez ningún ser quizá de la Tierra lo hizo con tanto corazón sin embargo.

Tenemos el vello de los brazos de pie, bebemos muy despacio y con cierta furia fantástica, descansamos eléctricos al borde de la silla, acusamos cada bordonazo o cada pirueta del compás y contenemos la respiración mientras que dura un tercio. Nada de lo que ocurra o se diga en este instante en esa habitación será mentira; si ese limosnero embrujado dice que

«Cuando a ti te apartaron /

 de la verita mía /

a mí me daban tacitas de caldo /

y no las quería»

quiere decir exactamente que le daban tacitas de caldo y no las quería. Aquí no se miente. En uno de esos gritos, en uno de esos documentos con que Caracol hoza en el origen del dolor o del amor como hoza un animal sediento por entre las ausencias del barro, oigo una voz llena de tiemblo que susurra… Es un dios.
 
"Memoria del Flamenco" de Felix Grande