lunes, 5 de enero de 2026

LOS TANGUILLOS DE JOAQUÍN EL DE LA PAULA (II)

 ALCALÁ DE GUADAÍRA, años 20 del siglo pasado

Para encontrar el pleno sentido a las coplillas y tanguillos de Joaquín el de la Paula es necesario situarlas en su tiempo, sumergirse en ese momento de la historia y observar el contexto social en el que se desenvolvían las murgas por carnaval, sólo así captaremos el significado de las situaciones, paisajes y nombres propios que repasa el autor en sus composiciones.





CONTEXTO SOCIAL; paisaje, vida cotidiana, toreros y guerra de África

La agricultura, tal vez algo de ganadería y principalmente la industria del pan son las principales ocupaciones de los alcalareños a principios del siglo XX. Una pujante industria de aderezo de aceituna vino a constituirse como un nuevo sector clave que propició una elevada tasa de ocupación y favoreció el desarrollo de la localidad. Como consecuencia, los panaeros a lomos de sus mulos con las angarillas cargadas de pan y las mujeres escogedoras de aceitunas que trabajaban en los almacenes, se convirtieron en estampas típicas de esta población.

Hasta en la Argelia se habla

de este pueblo de Alcalá

por su higiene y sus riquezas

como no se ve otra igual.

Tiene el gremio aceituneras

y el gremio panadería

que son joyas preciosas

con valiosas pedrerías.

                                             Joaquín el de la Paula

Debido a la configuración de su paisaje, con el castillo, ermitas y el frondoso entorno fluvial que rodea el pueblo por el sur, Alcalá ha captado la atención de los forasteros desde la época de los viajeros románticos. Familias burguesas de Sevilla se sienten fascinadas por este entorno, y algunas se establecen aquí temporalmente como lugar de recreo estival, acrecentando la fama turística y terapéutica de esta localidad. Esto va a significar otro importante factor de desarrollo urbano con la progresiva aparición de viviendas señoriales y de recreo. Es el caso de la Villa San José o la Casa Ybarra, situadas en la cuesta de Santa María, y los chalets de veraneo de Pinares de Oromana. 

Tenemos un puente como usté sabe vale un Perú

los forasteros llegan enfermos y cobran salú.

En sus afueras se observa un clima tan especial,

en cuanto pasas por la provincia su sanidad.

                                                                     Joaquín el de la Paula

Las vicisitudes de toreros famosos y la guerra del Rif en África constituyen los dos focos principales de noticias, de los que Joaquín se hace eco a través de las letras de sus murgas, y a tenor del contenido de éstas, es evidente que los avatares políticos no llaman su atención, en todo caso, se muestra como un ciudadano respetuoso con las autoridades, con un sentido patriótico bastante acentuado tal vez condicionado por la experiencia que supuso su alistamiento en la Guerra de Cuba que ocupó siete años de su vida.

 

Ante esta hermosa bandera

que nos venís a cruzar

el descubrirse es la honra

de nuestra patria natal.

Miradle su color

que es sangre y oro,

que la guarda un león

y la defendemos todos.

                                                         Joaquín el de la Paula

 

Alcalá de Guadaíra y el toreo

De la arraigada tradición taurina de esta localidad son elocuente muestra la fundación de tres escuelas taurinas a lo largo del primer tercio del siglo XX, siendo habitual la celebración de espectáculos taurinos; corridas de toros, novilladas, becerradas y la suelta del llamado “toro del aguardiente”. Pero esta afición venía de lejos, ya que si nos remontamos atrás en el tiempo, en 1830 descubrimos ejerciendo en Madrid al torero alcalareño Juan Pastor “El Barbero”, o hacia 1850 hallamos el debut como picaor del mayor de los hermanos Calderón Díaz, una saga de notables picadores alcalareños siempre a las órdenes de los mejores espadas de su época.




Juan Pastor “El Barbero” nació en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) el 3 de abril de 1812. Su remoquete de “Barbero” se debe a la profesión de su padre. En 1829 comienza a torear con el diestro Juan León, su amigo y protector, creando además un vínculo familiar al casarse con su media-hermana María Caso. Hizo su aparición por primera vez en Madrid en el año 1930, colocando tres pares de banderillas. Al fundarse en Sevilla, poco después, la Real Escuela de Tauromaquia, Juan Pastor fue uno de los primeros alumnos matriculados como propietarios, y en este centro recibió lecciones de Pedro Romero, quien ya vaticinó que el carácter disipado de El Barbero le impediría rayar a gran altura. Ambos cuñados tenían idénticas aficiones fuera de su carrera profesional; la vida ostentosa y las juergas desmedidas. En esto aventajó Juan Pastor a su cuñado, siendo famosas en Sevilla sus llamativas vestimentas, sus juergas de tronío o sus paseos a lomos de los mejores caballos con las más descocadas mozas juncales a la grupa. Estos derroches dieron lugar a la irónica expresión sevillana “Adiooos, Juan Pastó” que se vocea cuando algún arrogante presume a costa de dilapidar su dinero o “No vengas tú aquí dándotela de Juan Pastó”, frase que se espeta a personas arrogantes en exceso. En el año 1838, alcanza la categoría de espada de cartel, por lo que forma y capitanea cuadrilla sin perjuicio de acompañar en muchas corridas a Juan León. Si bien destacó en ocasiones, su irregular carrera fue un progresivo declive hasta 1853, año en el que los empresarios le ofrecen alguna corrida como favor, ante lo desesperado de su situación. Muere en Sevilla el 22 de agosto de 1854, mes y medio antes que su cuñado Juan León.  

 

Antonio Calderón Díaz, nació en Alcalá de Guadaíra en 1821. Fue el mayor de una familia en la que destacaron los picadores Curro, José y Manuel. La saga continuó hasta mediados del siglo XX. Antonio comenzó su trabajo de picador en Andalucía, Extremadura y Castilla, debutando en Madrid en 1850. Familiarmente le llamaban el Presbítero, por ser el único de los cuatro hermanos que no lucía largas patillas. Durante 25 temporadas estuvo trabajando con los mejores matadores de la época gracias a su efectividad y arte. “Su brazo derecho era poderosísimo y sujetaba y castigaba duramente a los toros. Sus condiciones de jinete eran magníficas, aunque acaso no llegó en esto a la altura de su hermano Francisco.”[1]

Dejó de existir en el año de 1889 a la edad de sesenta ocho años, después de haberse retirado del toreo, hacia más de diez.


Francisco Calderón Díaz, conocido como Curro Calderón, se introduce en el mundo del toreo de la mano de su hermano Antonio, junto al que ejerce de picador en sus inicios. Inmediatamente se gana el favor del público por sus alardes sobre el caballo, su destreza en la suerte de picar, que podía realizar con ambas manos y la facilidad con la que eludía las peligrosas e inevitables caídas que a otros les provocaban alguna que otra rotura de huesos en el mejor de los casos. Conviene matizar al respecto, que los caballos no gozaron de la protección del peto hasta 1928, por lo que esta disposición dictada bajo el gobierno del general Miguel Primo de Rivera, marcó un antes y un después en la historia del toreo.

Los otros hermanos José y Manuel Calderón, también llegaron a consolidarse como varilargueros fijos en los mejores ruedos taurinos. Manuel falleció en Aranjuez el año 1891 por las heridas sufridas al caerle el caballo encima.

 


De este pueblo también fueron

los célebres Calderones,

como tós recordarán

gloria de los picaores.

                                          Joaquín el de la Paula


                                   Le picador Calderón, por Gustavo Doré.






Antonio Moreno Moreno, “Moreno de Alcalá” nació en Alcalá de Guadaira 1879. Se presentó en Sevilla como novillero el 08 de octubre de 1905 y tomó la alternativa en 1907. Era un torero que suplía su falta de destreza con un valor desmedido, siendo rara era la vez que no salía volteado. La suya era una valentía casi suicida que tuvo como resultado una corta trayectoria repleta de incidentes y cornadas, pero con tardes para la historia del toreo, como la del día 4 de agosto de 1907, cuando se encerró en la Real Maestranza de Sevilla con seis toros de Miura. Moreno de Alcalá mató los seis toros de Miura y se volvió a su pueblo como si no hubiera hecho nada...  En 1914 toreó en Olvera (Cádiz) la que fue la última corrida de su carrera. En 1932, cuando se encontraba como espectador, retirado ya, en la novillada que se celebraba en Nerva (Huelva), se lanzó al ruedo para demostrar que valía más que los toreros que en ella participaban, pretendió dar un cambio de rodillas y fue corneado de mucha gravedad en el muslo derecho. Murió en su pueblo natal el 28 de noviembre de 1942.

En pueblo tan delicioso

que se divisa desde Sevilla

ha nacido un gran torero

que a la afición maravilla.

Torero de cuerpo entero

con arte y con decisión,

este es Antonio Moreno

que no puede ser mejor.

                                       Joaquín el de la Paula




Francisco Martín Gómez, conocido como “Martín Vázquez” o "Curro Vázquez" nació en 1882 en Alcalá de Guadaíra y murió en Sevilla en el año 1946. En Alcalá le llamaban “el de Vázquez”, por lo que se anunció en los carteles como Curro Martín Vázquez o bien como Curro Vázquez. Posteriormente sus hijos, aprovechando que el nombre era conocido, se cambiaron oficialmente el apellido a Martín Vázquez. Debutó como novillero en Algeciras el 15 de agosto de 1903. Su carrera como matador se extiende desde el 1907 hasta 1921, actuando durante 14 temporadas en España, Francia y Portugal e intermitentemente en algunas plazas de México y de otros países hispanoamericanos. Su estilo se caracterizaba por una valerosa y arriesgada lidia, y su habilidad con el estoque a la hora de entrar a matar, por lo que la prensa lo bautizó como “El Rey del Volapié”. Después de la revolución belmontista, el público comenzó a valorar más el estilismo y la plasticidad del toreo, lo que supuso el lento ocaso de los toreros de su generación. Al retirarse, compró una finca de olivares en el término de Dos Hermanas, cerca de Sevilla y se dedicó a explotarla, siendo esa su ocupación hasta su muerte. Sus hijos Manolo, Rafael y Pepín siguieron sus pasos en el mundo del toreo.

Alcalá de Guadaíra

escuela taurina puede llamarse

porque en ella ha nacido

el famoso Martín Vázquez.

                                               Joaquín el de la Paula



Manuel Martín Gómez “Vazquez II” hermano de Francisco, nació en Alcalá de Guadaira en 1886. Inicia sus actividades taurinas en 1905, al amparo de la carrera de hermano y en 1907 hace su presentación en la Maestranza sevillana con éxito. Manolo Martin Vázquez fue torero de poca fortuna y numerosas cogidas. Una gravísima cornada en Barcelona le tiene dos años retirado de los ruedos. Reaparece en Sevilla en 1911 y en el año 1912 recibe de Vicente Pastor la alternativa, pero en los años siguientes, su trayectoria decae. Ni siquiera el hecho de casarse en 1916 con Trinidad Gómez Ortega, una hermana los famosos toreros Rafael y Joselito “el Gallo”, le incita a continuar con su carrera, y Manolo Martín, "Vazquez II", optó por retirarse del toreo silenciosamente. Murió en 1956.


José García Rodríguez "Alcalareño", nació en Alcalá de Guadaíra, el 14 de mayo de 1889. El 13 de septiembre de 1908, debutó en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias. En 1909 actuó en Sevilla, luciendo por primera vez el traje de luces. El sexto toro de la novillada le propinó una grave cornada en el cuello y en el muslo izquierdo atravesándoselo, siendo su bautismo de sangre, imposibilitándolo para torear los años de 1910 y 1911. Su nombradía en el mundillo taurino comenzó con el triunfo obtenido en 1913 en la Plaza de Vista Alegre de Carabanchel. Luciendo un traje tabaco y oro, tomó la alternativa en Murcia el 13 de septiembre de 1914, de manos de Rafael Gómez Ortega "El Gallo", actuando como testigo de la ceremonia su hermano "Joselito". En los siguientes años incluyó diversos países de Hispanoamérica en sus giras, donde obtuvo grandes éxitos. Anunció su retirada entrados los años 30, pero continuó toreando esporádicamente hasta principios de los 40. Tuvo un hijo novillero, José García Otero "Alcalareño II". Falleció en su querida tierra, a los 75 años de edad, el 5 de agosto de 1964.

En mil novecientos trece

fue Alcalareño a Madrid,

como los demás toreros

en busca de porvenir.

En la plaza Vista Alegre

ustedes recordarán

con toros de Covaleda

tuvo un debut colosal.

                                             Joaquín el de la Paula


Del novillero alcalareño Epifanio Bulnes conocemos su participación en corridas celebradas por toda la geografía española desde 1923 hasta 1930, alternando con Gitanillo de Triana (Curro Puya) o El Tato, entre otros. El escritor y premio Nobel germano-estadounidense Thomas Mann, escribió que nunca olvidaría la magnífica tarde del 15 de agosto de 1923 en La Maestranza de Sevilla. Ese día torearon «Gallito» de Zafra, Tomás Jiménez y Epifanio Bulnes.


El valiente Epifanio

los cuatro toros mató

con arte, valentía y corazón.

                                             Joaquín el de la Paula


[1] http://www.laplazareal.net/gacetilla58.htm

martes, 2 de diciembre de 2025

Concursos de cante; ¿en qué he fallado?

 

Acaba de finalizar el XXXII Concurso de Cante Flamenco Soleá de Alcalá que se realiza a lo largo del mes de noviembre en la peña flamenca de este nombre en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), y antes de que empecemos a tope con los polvorones y se me borren de la memoria, es el momento de tratar algunas impresiones relacionadas con los concursos en general y con éste en particular,
cuestiones que deslucen las actuaciones de los participantes, y que por desgracia veo que se repiten en el tiempo. Evidentemente para mí los concursos tienen más virtudes que defectos, aunque todos son mejorables, pero esta no es la cuestión sobre la que pretendo reflexionar ahora. En este caso se trata de sacar a la luz defectos, errores o incorrecciones que a menudo observamos entre l@s participantes.

Es mi parecer que unos buenos consejos antes de presentarse al Concurso de la Soleá de Alcalá, podrían haber mejorado muchas de las actuaciones que hemos visto estos días. Probablemente algunas de las cuestiones que a continuación se plantean, serán de aplicación a cualquier concurso de cante, así que sin más prolegómenos vamos allá:

Ø Leer detenidamente las bases del concurso. Preguntar las dudas al jurado.

 

Ø No alargar los cantes en el tiempo por encima de lo permitido.

Un concurso no es un recital por lo que hay que ceñirse a las bases de la convocatoria donde se establece la duración que deben tener los cantes. Al jurado y al público le basta con cinco o seis minutos por cante para tomarle el pulso al concursante, (en realidad con mucho menos tiempo).

 

Ø L@s participantes deben señalar previamente y con detalle el cante que van a interpretar.

Por dos cuestiones; la primera es que el/la participante demuestra así que tiene conocimiento de lo que canta, y la segunda que, puesto que de momento y salvo honrosas excepciones, no se enseña flamenco en colegios e institutos como se debiera, la finalidad didáctica implícita en los concursos es fundamental, es decir, se debe mostrar al público la riqueza que posee el flamenco, enseñándole a distinguir palos, estilos y variantes. Dar detalles sobre lo que se va a interpretar es de capital importancia.

Enlazando con el punto anterior, y particularizando en este concurso, para optar al premio “Soleá de Alcalá” l@s participantes deben especificar que van a interpretar sólo este tipo de soleares, puesto que en caso de incluir otros estilos (Utrera, Lebrija, Triana…) ya no tendrían opción a este premio. Los Soler[1] en su día clasificaron unos 90 estilos de soleares, y de ellos en el concurso de Alcalá se pueden admitir hasta 14 estilos que son los siguientes:

 Joaquín el de la Paula 1, 2, 3 y 4

·       Agustín Talega 1 y 2

·       Juan Talega

·       Roesna 1 y 2

·       Antonio Mairena 1

·       Joselero (No se suele escuchar, conviene consultar antes al jurado)

·       Jilica de Marchena 1 y 2 (No se suele escuchar, conviene consultar al jurado)

·       Andonda 1 (estilo de Triana que se admite como cante de uso habitual combinado con los estilos de Alcalá)  

 

Todos los años hay algún concursante que introduce estilos que no son de Alcalá al ejecutar sus “soleares de Alcalá”, y lamentablemente, por muy bien que hayan cantado quedan inhabilitad@s para optar a ese premio.  



Hacer distinción entre los diferentes estilos no se aplica sólo a las soleares. Es habitual oír a los intérpretes decir que van a cantar “por levante”, y si bien no se considera incorrecto, es útil para salir del paso, pero resultaría más clarificador el diferenciar los cantes de levante (minera, cartagenera, taranta…) por la finalidad didáctica anteriormente aludida. Con las seguiriyas y malagueñas ídem de lo mismo, rara vez escuchamos decir por ejemplo “voy a cantar unas seguiriyas del Nitri, para seguir por Jerez con Paco la Luz y volver a los Puertos con la cabal del Tuerto la Peña”. Lo cierto es que en general estas descripciones de los cantes se pueden aplicar a todos los palos del flamenco; tangos, bulerías, fandangos y verdiales, etc. puesto que todos tienen asociada una zona geográfica, un intérprete concreto o ambas cosas a la vez.

Ø No es conveniente repetir estilo de soleá, (ni de seguiriya, malagueña…)

Denota poca preparación ante un concurso que pretende revalorizar un variado ramillete estilos. 

Ø No es conveniente abusar de los “golpes de efecto” al ejecutar los cantes.

En el cante se puede tener poderío y buenos pulmones, es decir, fuerte volumen de voz y aguante para mantener el cante en el tiempo sin respirar, pero estas cualidades se deben administrar con moderación, siempre en su momento y lugar puesto que hay cantes y estilos que así lo exigen. El problema viene cuando se traduce en un alargamiento permanente de todos los tercios del cante, tal vez tratando de imprimir un sello propio a su expresión artística. Esto deriva en una exagerada demostración de cualidades vocales que termina por cansar o defraudar al oyente. Hay quien lo sintetiza diciendo “esto no es ópera…”

Dentro de estos golpes de efecto se pueden incluir las palmas y taconeos de los propios concursantes en los cantes de compás, que se deben emplear con moderación, el abuso del llamado babeo o gagueo en los cantes gaditanos que interpretaban Aurelio Sellés o Pericón de Cádiz, el abuso repito, no el simple uso. Otro efecto consiste en pretender que un cante suene más “agitanado” realizando repetidos melismas que recorren con exageración todas las vocales. En definitiva, hay que evitar todo efectismo repetitivo o exagerado.  

 

Sólo espero que estos consejos sean de utilidad en el futuro. Soy consciente que hay otros aspectos que afectan a todo el que se sube a las tablas como la afinación o el compás, presencia, actitud y corrección, etc, pero doctores tiene la Iglesia... y de momento lo vamos a dejar ahí. La opinión general sobre este concurso “Soleá de Alcalá” del año 2025 es que ha habido un nivel excelente de concursantes, que han sido alrededor de 50. Después de estas líneas debo expresar mi agradecimiento personal y admiración a tod@s l@s participantes y reiterar mi enhorabuena a l@s premiad@s. Y por último sería injusto no citar a quienes año tras año organizan y sufren los avatares del concurso, Manuel Moreno “El More”, presentador, poeta y secretario, Antonio Durán “El Presi” y toda la Junta Directiva de la Peña Soleá de Alcalá.



[1] Luis y Ramón Soler (tío y sobrino) – Del libro “Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá”. Fundación Antonio Mairena. Málaga 1992.

martes, 4 de febrero de 2025

LOS TANGUILLOS DE JOAQUÍN EL DE LA PAULA (I)

 

A partir del segundo decenio del siglo XX, por época de Carnaval, la Murga[1] de Joaquín el de la Paula anduvo actuando durante varios años para sus paisanos y vecinos de pueblos cercanos, dejando una marcada impronta a su paso. La fama de esta Murga traspasó los límites del municipio y se extendió por las localidades aledañas. La celebración de Carnestolendas auguraba un torrente de nuevas ocurrencias de Joaquín; tanguillos y chuflas que la gente memorizaba y cantiñeaba en momentos de alegría y ocio. Probablemente esta vertiente de Joaquín lo hizo más famoso en su época que su faceta de cantaor, puesto que llegaba a un público más numeroso y variado. Se generó de esta forma una asociación indisoluble de los tanguillos de Joaquín con el pueblo de Alcalá, especialmente entre los más jóvenes, más propensos al jolgorio, donde la huella que dejó fue más marcada por haber memorizado algún que otro tanguillo. Antonio Mairena, Manolito el de María, Enriquillo de la Paula o Fernando Mairena son algunos de los artistas y aficionados que atesoraron los famosos tanguillos de Joaquín. Así lo rememora su hija Hiniesta:

"Mi padre era el maestro de las comparsas. Hacía las coplas y según fueran las letras se traía las ropas de Sevilla, de Casa Mellado. Me acuerdo que se ponía con una batuta delante de los muchachos. Era la atracción del Carnaval. Cada noche le daban un real. Luego alquilaban un camión e iban por los pueblos ... a Carmona, Mairena, El Viso, Utrera, ...” [2]

Si acaso extrañara esta afición por el disfraz y las chuflas de Joaquín Fernández Franco “El de la Paula” - gitano, pelaor de bestias y cantaor en reuniones de cabales-, conviene aclarar que la asociación de las comparsas de carnaval con los escenarios flamencos comienza con la aparición por Sevilla en 1885 de la agrupación “Las Viejas Ricas” de Cádiz. Viene al caso citar una reseña al respecto de Fernando el de Triana:

“Estos bailes (de palillos), y no otra cosa, hasta la aparición de Las Viejas Ricas, fueron los únicos que alternaron con los cuadros flamencos…”[3]

El éxito logrado por esta comparsa fue tal, que incluso al gran Silverio Franconetti le fue muy rentable incluir estas actuaciones en su café-cantante de la calle Rosario e incluso realizar una gira con esta agrupación en 1886. Posteriormente continuó incluyendo en su programación a estos cantores de “guasona música” llegando a contratar en 1988 a la comparsa del Tío de la Tiza “Los Viejos Corporativos”. A principios del siglo XX, aprovechando el empuje de sus antecesores, otras agrupaciones carnavalescas obtuvieron un notable éxito en esta capital:

 “Mas sería en los albores del siglo XX cuando las comparsas del Tío de la Tiza hacen furor en la capital hispalense, sobre todo a raíz de que en 1905 el coro de Los Anticuarios irrumpiera cantando el tango de <Los duros antiguos>, lo que explica que hacia 1911 el virus carnavalesco se extendiera por los pueblos más cercanos, tal que Alcalá de Guadaíra, donde Joaquín el de la Paula, tan dado al divertimento y las coplas jocosas y picaronas en las fiestas familiares, se erige en pionero de estas fiestas paganas a la usanza gaditana” [4]

Antonio Mairena sitúa la aparición de la Murga de Joaquín sobre el año 1913. Los recuerdos de Enriquillo de la Paula, el hijo de Joaquín, son más tardíos, lo que se explicaría debido a su posterior incorporación al grupo, puesto que nació en 1907 y se integró en la Murga siendo un muchacho:

“Esas cosas eran de… desde el 20 pal’ante, porque ya luego, cuando llegó el 31 ya no” [5]

 Enriquillo fue parte integrante de la Murga, junto a Manolito el de María y Juan Barcelona. Si queremos suponer estas incorporaciones sobre el año 1920, Enriquillo contaría por entonces con 13 años, Manolito el de María con 16 años y Juan Barcelona con 14 años.

 

Murga de Joaquín el de la Paula, sobre 1922

 Pero ciertamente la agrupación de Joaquín inició su actividad a mediados de la década de 1910:

“La primera noticia constatable remonta a 1916 la aparición de la primera letra de comparsa en Alcalá, la de Los Mosqueteros, aunque en l914 está concedido por parte del Ayuntamiento un premio a los mejores disfraces. Esta comparsa estaba organizada y dirigida por una de las figuras clave que animó y dio vida, incluso renombre, al carnaval alcalareño: Joaquín el de la Paula.” [6]

Otro indicio que apunta a esas fechas es una de las coplas que hace referencia al alcalde D. Antonio Alcalá y Ortí, quien presidió el consistorio alcalareño de 1904 a 1920.

Comparsa de los Mosqueteros[7]

El presente Carnaval

saludan los mosqueteros

a Don Antonio Alcalá.

Alcalde lo han reelegío

y eso por algo será.

Disfrazados de Bandoleros, Moros, Indios o Mosqueteros, la comparsa recorría los pueblos cercanos, siendo Joaquín el director y compositor de las letras por chuflas y tanguillos, unas coplillas de extensión variable que llamaban murgas, de tal forma que, la Murga o Comparsa de Joaquín tenía como repertorio varias murgas, conocidas como murga del castillo, murga de la calle Benagila, murga de las flores, murga del torero Martín Vázquez… Las coplillas solían hacer alusión al motivo del disfraz que llevaban, intercalando letras dedicadas a los acontecimientos sociales más señalados de ese año, a figuras del mundo del toreo, alabanzas a las autoridades, motivos patrióticos con ocasión de la guerra del Rif y referencias a lugares y personajes típicos de Alcalá. La repetición de soniquetes y estribillos de un año para otro permitía ofrecer un repertorio extenso y facilitaba su memorización.

“Para deleite de grandes y chicos, compuso una murga Joaquín el de la Paula, de la que formaban parte su consuegro Vitorino, el hijo de la Malena, Pepe Carrillo, el Rerre y varios más. Usaban una guitarra y varios sencillos instrumentos, tales como canutos de caña tapados en los extremos con papel de fumar, cañas abiertas por un lado […] panderetas y algún otro <instrumento>, todos rústicos aunque llevando al ejecutar un gran compás.” [8]

Algunas personas que conocieron a Joaquín en su edad avanzada, manifestaron que era analfabeto, y que las letras se las escribía su consuegro Vitorino[9]. En cierto modo, esta creencia enaltecía aún más la figura de Joaquín si se tiene en cuenta su trayectoria y su enorme influencia en artistas y aficionados que le precedieron. Una convicción compartida tanto por el cantaor alcalareño Pepe Castejón, que así se lo manifestó al locutor de radio Manolo Cerrejón, como por el poeta Manuel Álvarez López, a través de artículos y cartas publicadas en la revista Sevilla Flamenca a finales de los años 80. Sin embargo, los hijos de Joaquín; Enriquillo e Hiniesta, siempre afirmaron que su padre sabía leer y escribir:

“A mí lo que más gracia me hace es que dicen que no sabía leer ni escribir. Eso lo han dicho para darle más mérito, pero eso no es verdad. Lo que más le gustaba leer era la Historia Sagrada... Compraba unas libretas que le costaban una chica. Escribía todos los días ... Su <escritorio> era un lavadero. Se sentaba en la única silla que había y se ponía el lavadero boca abajo y así escribía. ¡Esas letras que sacaba mi padre no hay quien las saque más que él!” [10]

Y para apuntalar el tema, basta con decir que otro gran alcalareño de su tiempo, José María Gutiérrez Ballesteros, el Conde de Colombí, abogado de renombre y escritor, publicó en un artículo lo siguiente:

"Joaquín era el autor de sus coplas y música, aunque se conocía que el poeta Antonio Guerra Ojeda le daba un repaso a las letras y el joven y excelente músico Rafael Fernández Alba le ensayaba dúos al coro. Ambos querían y admiraban a Joaquín, y a su vez eran muy apreciados por él." [11]

A lo largo de los tres días que duraba el Carnaval, la Murga de Joaquín no era la única que deambulaba por el pueblo y por las localidades cercanas, divirtiéndose y tratando de conseguir unas monedas con sus interpretaciones. Otras comparsas vestidas de payasos, damas antiguas, hombres disfrazados de mujer o a la inversa…, también hacían su recorrido por la céntrica calle de la Mina, ocupada de un buen número de puestos callejeros, desde la Plazuela hasta El Perejil, deteniéndose en tabernas y lugares apropiados para la actuación.

“Otra comparsa importante fue la que sacara Narciso el pintor, droguero, años después y la titulara <Los Aviadores>, una especialidad de moda entonces […]. Pero la más humilde, mejor murga, la que organizara Paco El Chicho.”[12]  

La primera grabación comercial que contiene los tanguillos de Joaquín el de la Paula, es la efectuada por el cantaor de Mairena del Alcor, Fernando López Gómez, conocido artísticamente como Fernando Mairena o como Fernando Porrito entre sus paisanos, con el sello Pasarela, en el año 1987. La misma senda lleva por título este doble LP de vinilo, donde Fernando Mairena reproduce con solvencia unos tanguillos que Manolito el de María dejó impresionados en una grabación casera de mediados de los sesenta. Posteriormente, con ocasión del XXXIV Congreso Internacional de Arte Flamenco celebrado en Alcalá de Guadaíra en 2006, bajo la dirección del guitarrista Niño Elías se editó un doble CD con cantes extraídos de grabaciones privadas, donde se han podido recuperar algunos tanguillos cantados por Manolito el de María.

Respecto a la transmisión oral de las murgas, además de los citados, hay que destacar el papel señalado que tuvo la comparsa “Los de Joaquín el de la Paula”, un grupo de entidad variable que desde finales de los años sesenta solía abrir los Festivales Flamencos de Alcalá con recitados, bailes y tanguillos de la antigua Murga de Joaquín, transformándose en “Cuadro flamenco” según interesara. Sus componentes podían variar de una actuación para otra, pero en todo caso resultaban imprescindibles Enriquillo de la Paula, Manolo El Poeta y Alfredo Aragón a la guitarra. Otros miembros fueron Manolo Algodón, Mercedes de la Paula, Antonio y Joaquín Bastián, El Anchillo, Manolo Heredia, Pepe Jiménez El Mehi, Joaquín El Salto, Juan Barcelona, Platero de Alcalá, Luis El Piñonero, María la Canastera, Paco Heredia, Alejandro Maya y el guitarrista Manolo Vargas. Incluso contaron con la colaboración del Maestro García Matos con ocasión de algún evento conmemorativo.


1970, componentes del “Cuadro flamenco” Los de Joaquín el de la Paula



Los de Joaquín el de la Paula, actuación en la discoteca Zalima, año 1975 [13]

En relación a esta labor de rastreo y recuperación de las murgas, también hay que destacar las versiones que dejó grabadas el Coro del Rocío de Alcalá de Guadaíra bajo la dirección del maestro de música Manuel García Matos, quien probablemente había presenciado en directo alguna actuación de la Murga de Joaquín. 


El maestro D. Manuel García Matos[14] fue un compositor y pianista nacido en Triana el 18 de julio de 1904, en la calle Pagés del Corro. Llegó a formar parte de diversas agrupaciones de música de la capital sevillana, entre las que se encontraban la Orquesta Bética de Cámara (integrante como “oboe”), creada por D. Manuel de Falla, cuando García Matos contaba sólo 19 años de edad, o el Quinteto "Mozart" del Ateneo sevillano. A partir de 1926 comienza a frecuentar Alcalá de Guadaíra, para actuar con el Quinteto del Pathé Cinema. En el año 1933 contrae matrimonio con Anita Calvo Aragón en la parroquia de Santiago El Mayor. A raíz de la Guerra Civil se marcha a América, llegando a residir durante algunos años en Argentina, donde forma espectáculo con Carmen Amaya, Anita Sevilla y Ramón Montoya, entre otros. La necesidad de abrirse paso en el mundo artístico le impulsa a recorrer Chile, Perú, Cuba y Méjico, junto a su hermano el extraordinario bailaor y coreógrafo Antonio Triana, padre de la bailaora y pintora Luisa Triana quien desde muy pequeña forma parte integrante de los espectáculos. Trabaja con artistas como Mario Moreno “Cantinflas”, Antonio de Córdoba y una sobrina de Xavier Cugat, y más tarde con Carmen Amaya, quien posteriormente lo llevaría en su Compañía a Estados Unidos.


Su participación en exitosos espectáculos de corte español pronto lo acreditan como excelente compositor y director de orquesta. Se traslada a Hollywood y trabaja durante varios años para las productoras Paramount y Metro Goldwyn Mayer. Junto a Lola Flores inicia nuevas giras por España y diversos países americanos; <Todas las películas de Lola Flores llevan mi música> llegaría a afirmar. En 1960, a requerimiento de sus amistades alcalareñas, se prestó a organizar y dirigir el homenaje que Alcalá rindió a su cantaor más emblemático, Joaquín el de la Paula, con la colaboración de la bailaora Tatiana y los cantaores José Menese, Antonio el Sevillano, Platero de Alcalá, Manolito el de María, Manolo Algodón y otros muchos artistas. Regresa definitivamente a España en 1972 con un enorme prestigio a la espalda, recibiendo numerosos reconocimientos como Trianero de Honor o Hijo Adoptivo de Alcalá. En su domicilio de la calle Orellana de Alcalá de Guadaíra, una vez retirado de los grandes proyectos artísticos, los derechos de autor de sus numerosas composiciones le permitieron vivir de manera desahogada. Festivales, Galas Infantiles, acontecimientos musicales diversos y músicos principiantes[15] tuvieron la suerte de contar, durante muchos años, con la colaboración desinteresada del Maestro Matos, que era como se le conocía en Alcalá de Guadaíra, hasta su fallecimiento el 14 de mayo de 1988. Algunas voces autorizadas lo reconocen como el primer pianista flamenco del mundo[16].


Los Tanguillos de Joaquín el de la Paula II

[1] Murga -El vocablo se utiliza, tanto para referirse al estilo musical (cuyo eje principal es el tanguillo), como al grupo que las canta.

[2] Martín Martín, Manuel: Joaquín el de la Paula: Rey de la soleá. Revista Sevilla Flamenca nº25. 1983, pág. 21.

[3] Fernando el de Triana: Arte y artistas flamencos. Imprenta Helénica. Madrid 1935, pág. 210.

[4] Martín Martín, Manuel: Alcalá de la soleá, un museo abierto. Ediciones Giralda SL. Sevilla, 2006. Pág 551.

[5] Grabación casera “Entrevista a Enriquillo”; Carlos García Gandul y Enrique Gil entrevistan a Enrique Fernández Vargas (Enrique de la Paula) en su cueva del Castillo de Alcalá en 1975. La cinta de magnetofón perteneciente a la desaparecida peña “Joaquín el de la Paula” fue conservada por Manuel Rodríguez Pallarés.

[6] Alcalá Semanal, febrero 1986: Apuntes sobre la historia del Carnaval de Alcalá (I) / Un auténtico revuelo. Artículo firmado por J. A. Sánchez Míguez.

[7] Hubo elecciones municipales el 11 de noviembre de 1917, por lo que esta murga pudo componerse para el carnaval de 1918, aunque no se puede descartar una fecha anterior.

[8] García Rivero, Francisco: Crónicas y memorias de Alcalá de Guadaira. Imprenta Oromana S.A.L. Alcalá de Guadaíra, 2006, pág. 214.

[9] Victorino Fernández Granados, suegro de Enriquillo de la Paula.

[10] Martín Martín, Manuel: Joaquín el de la Paula; Rey de la soleá (Entrevista a su hija Hiniesta), revista Sevilla Flamenca nº 25, 1983, pág. 21.

[11] García Rivero, Francisco: Obra citada

[12] Alcalá Semanal, marzo 1986: Mis recuerdos lejanos del antiguo Carnaval en Alcalá. Artículo firmado por Fco. José Gandul.

[13] Acto homenaje con motivo del Centenario de Joaquín el de la Paula, en la foto: Enrique el de la Paula (solista), piano del Maestro García Matos, Alfredo Aragón a la guitarra, Manolo Algodón, Mercedes de la Paula, Manolo El Poeta de Alcalá, Joaquín Bastián, El Anchillo, Manolo Heredia y Pepe el Mehi.

[14] No confundir con el extremeño del mismo nombre Manuel García Matos (Plasencia, 1912-Madrid, 1974) que fue otro reputado músico y folclorista español.

[15] El guitarrista flamenco Elías Chincoa Alcubillas “Niño Elías” siempre se ha referido a él como un excelente Maestro al que le tenía gran aprecio.

[16] Vela Nieto, Ángel: Ricardo Miño. Cincuenta años caminando juntos. Libros con Duende S.L. Sevilla 2014. pág. 219.

LOS TANGUILLOS DE JOAQUÍN EL DE LA PAULA (II)

 ALCALÁ DE GUADAÍRA, años 20 del siglo pasado Para encontrar el pleno sentido a las coplillas y tanguillos de Joaquín el de la Paula es nece...